Mostrando entradas con la etiqueta biografías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografías. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de febrero de 2012

Dickens: El observador solitario (Peter Ackroyd)

Dickens: El observador solitario
Peter Ackroyd
Editorial Edhasa
ISBN 978-84-350-2800-4

No es posible comenzar este año, sin colocar en las primeras entradas esta maravillosa y trabajada biografía de uno de los escritores más reeditados y queridos por toda clase de pùblico y a través de distintas épocas. Celebramos el año Dickens y nos alegra decir que las editoriales han hecho un esfuerzo por celebrarlo como deben......editando y reeditando sus libros.

Peter Ackroyd nos presenta una biografía total tanto del escritor como de la persona, separo estos dos términos porque de la mayoría de los autores no conocemos su vida privada, sin embargo en este caso, Ackroyd trenza la una sobre la otra.
Esta es precisamente una de las características de la biografía que comentamos, no se limita a dar unos datos, de por si muy abundantes en Internet, sino que une las vivencias personales del autor a su creación literaria, los temas de sus novelas y la creación de sus personajes. Y lo hace muy bien, pues al final Dickens es tan nuestro, tan humano, tan cercano y vulnerable, y la vez tan genial y único que parece un personaje escapado de sus narraciones. La vida de Dickens vitoriana y decimonónica y a la vez adelantada a su tiempo.

Voy a comentar sólo un par de aspectos que no conocía de Dickens y creo que meren destacarse.
El primero es su atroz capacidad de trabajo. A los quince años empezó a buscarse la vida como chico para todo en el despacho de Ellis and Blackmore, a la vez que se dedicaba a aprender el método Gurney de taquigrafía, conocimiento que le abriría el acceso a Doctors´Commorns, hasta que finalmente se establece como taquígrafo independiente.

Con diecinueve años, comienzos de 1831, se inicia como cronista parlamentario del periódico Mirror of Parlament, su nombre empieza a ser conocido en medios periodísticos. En 1834 ya forma parte de la plantilla de The Morning Chronicle. Se compromete allí a escribir una serie de artículos llamados Bocetos de Londres, a la vez que lo compaginaba con la crítica teatral y la tribuna de prensa en la Cámara de los Comunes.
No pasa mucho tiempo cuando William Hall de la editorial Chapman and Hall le propone hacerse cargo de un proyecto de periodicidad mensual, que tras ser modificado por él sería el germen de Los papeles póstumos del Club Pickwick; el éxito le sonrió, pero no por ello dejó sus crónicas parlamentarias.
A raiz de embarcarse en una nueva serie de estampas, una de sus composiciones Oliver Twist, toma fuerza emancipándose como narranción autónoma. Así pues, llevaba la vez Los papeles póstumos del Club Pickwick y Oliver Twist. Dos folletines bien diferentes que verían la luz de forma simultánea.

A todo este ritmo de trabajo cabe añadir los viajes que serían una constante en su vida, y las visitas a lugares que despertaban su curiosidad y muchas veces le deparaban ideas para nuevas novelas. Por ejemplo, en 1838 tras visitar las esuelas para huérfanos de Yorkshire comienza Nicholas Nickleby cuya realización se une a su proyecto de transformar Oliver Twist de folletín a novela, con un acabado y coherencia propio de tal nombre.

Para cuando concluye Nickleby se embarca en una nueva aventura semanal denominada El reloj de maese Humphrey. El relato cuarto decide trabajarlo más y nace Tienda de Antigüedades, folletín que también transformaría en novela. Dickens tenía 30 años y ya recibía su primer homenaje en la ciudad de Edimburgo.

Las impresiones de los lugares que visitó fueron recogidas en libros como American Notes, al concluir su viaje a Estados Unidos o Estampas de Italia, fruto de una estancia de la familia en el país mediterráneo.

Todo este trajín iba acompañado de nuevas empresas de publicaciones periódicas. Household Words (cuyo primer numero apareció en 1850) en la que escribía y daba el toque final a los artículos de sus colaboradores. Esta publicación acabaría fusionada con "A lo largo del año" (1859) apareciendo en ella el primer episodio de Historia de dos ciudades, además de publicaciones por entregas como La mujer de blanco y La piedra Lunar de su amigo Wilkie Collins.
Con estas pinceladas nos podemos hacer una idea de su capacidad de trabajo y el ritmo con el que hacía llegar cada una de sus entregas.

Pero hay otro aspecto no menos importante que su obra literaria, que Peter Ackroyd destaca y comunmente pasa desapercibido ante su obra escrita. Hacia 1852 se compromete a una serie de lecturas en público de su cuento Canción de Navidad. El triunfo en Birmingham fue clamoroso, 1700 personas habían esperado nevando a la puerta del Ayuntamiento para conseguir una entrada. En Brandford, 3700 personas abarrotaban la sala de conciertos. Hay que recordar que Dickens había tenido siempre un gran amor por el teatro, la noche de Reyes organizaba una velada poniendo en escena algun sainete, ayudado por sus hijos.

A lo largo de su vida las lecturas fueron recurrentes, no sólo eran un medio de engrosar su economía, sino que Dickens a través de ellas,palpaba el gusto del público y se daba cuenta de su fuerza y poder de convocatoria. Hay que señalar no obstante que llevaban consigo un notable esfuerzo de dramatización y memorización, dos meses como poco de trabajo previo con gesticulación, entonación, etc....Por otra parte no utilizaba anotaciones o apuntes por lo que a veces modificaba pasajes, omitía referencias sobre los personajes, modificaba ocurrencias e improvisaba según la reacción del público. Se establecía una relación muy especial entre público y autor.
En la gira de la primavera de 1866 en Liverpool, más de 3000 personas se quedaron con ganas de verlo. En sus cartas hace continuas referencias a multitudes, ovaciones, a las risas y lágrimas que provocaba. En su segundo viaje a Estados Unidos, las lecturas públicas ocuparon un lugar muy importante. Ya antes de su llegada se formaron largas colas para adquirir entradas, no sólo era la fama del autor, sino que el espectáculo en sí, era novedoso. Muchos hacían cola desde la noche anterior provistos de colchones de paja. Durante el primer mes de 1868 hizo lecturas en Nueva York, Boston, Filadelfia, etc....lo que le supuso un agotador esfuerzo. Se sintió tan cansado que canceló las citas del oeste. El día de su partida una enorme multitud lo esperaba a la salida del hotel, desde las ventanas de los edificios cercanos arrojaban flores a su paso.
Ya de vuelta todavía hizo una gira por Escocia de la que regresó realmente enfermo. Peter Ackroyd comenta las anotaciones de su médico que llegó a contar 124 pulsaciones por minuto al finalizar la última lectura de David Copperfield. En total fueron quince años de lecturas públicas.

La biografía de Peter Ackroyd es un manantial inagotable, recomendable acercamiento al escritor e inestimable acompañamiento si leemos sus obras. La erudición de sus páginas nos ofrece información de las relaciones que estableció con Wilkie Collins, Andersen, Thackeray, Gaskell....y un largo etcétera que estoy segura abrirá el apetito de los amantes de la literatura inglesa del s.XIX


jueves, 21 de octubre de 2010

La madre de los niños del holocausto-Anna Mieszkowska



La madre de los niños del holocausto-Anna Mieszkowska
Editorial Styria
ISBN 978-84-96626-92-8



"Mientras viva, mientras tenga fuerzas, no me cansaré de repetir que lo más importante del mundo, lo más importante en la vida, es el Bien" Irena Sendler.

El 16 de febrero de 2003 el semanario Wprost informaba de la nominación de Irena Sendler para Premio Nobel de la Paz. Apoyaban su candidatura Czeslaw Milosz y Lech Walesa. Pero ¿quien era Irena Sendler?. A esta pregunta responde el libro de Anna Mieszkowska, sus páginas van más allá de la biografía pues incluye testimonios de compañeros de trabajo, de niños supervivientes y de la propia protagonista.

Irena nace en Varsovia el 15 de febrero de 1910, su padre médico de profesión, estuvo comprometido con la causa social. Junto con la ayuda de gran parte de la familia abre un sanatorio para enfermos del pulmón donde sus nuevos métodos pronto le dieron éxitos profesionales. No por ello abandonó las visitas gratuitas a las familias pobres. El contacto con estos grupos en su infancia, la mayoría judíos, hizo que de niña aprendiera yiddisch. Sin embargo esta infancia feliz pronto se rompe con la muerte del padre tras una epidemia de tifus con tan solo cuarenta años, la propiedad acaba vendiéndose siendo el hospital reconvertido en hospicio.



Cuando Irena llega a la universidad se inician disturbios antisemitas con la introducción de los "guetos en los bancos" consistente en separar el alumnado ario y polaco de los judíos. Irena se sienta siempre en el lado judío. Su ardiente defensa la lleva a ser expulsada de la Universidad, a la que durante tres años se le negaría el regreso. Finalmente con el cambio de Rector en 1938 logra examinarse de sus últimas asignaturas. Sus estudios de pedagogía la llevan a trabajar en el Comité Ciudadano de Bienestar Social, sección de madres y niños que tenía varias delegaciones en Varsovia. Este ambiente la cautiva y se le acaba confiando la dirección del departamento de niños ilegítimos.



El 1 de septiembre de 1939 la oficina de Bienestar Social, bajo las disposiciones del alcalde de Varsovia organizaría los puestos de ayuda en toda la ciudad para los desplazados por los atroces bombardeos alemanes. El 27 de septiembre se firmaría la rendicion. En esta época comenzó a trabajar en el Partido Socialista de Polonia (PPS) en la clandestinidad, uno de los pocos grupos que apoyaban a los judíos. La situación de los habitantes de Varsovia empeoraba, se organiza la ayuda vecinal. El 1 de diciembre se divide la ciudad en barrios: alemán, polaco y judío. Se bloquean las cuantas bancarias de estos últimos, se les expulsa de la administración y se cierran sus comercios. El 16 de noviembre de 1940 el Gueto de Varsovia es declarado zona prohibida, ni ellos podían abandonarlo ni los polacos ayudarlos bajo pena de muerte. Se les separaba así de la vida de la ciudad. Sin embargo Irena logra entrar ya que una de las situaciones que más alarmaba a los alemanes era una explosión de cólera pues las condiciones de vida se deterioraban rápidamente. Comienza entonces una carrera frenética para la falsificación de documentos cambiando apellidos judíos por polacos. Dentro del Gueto se empieza a organizar grupos de ayuda, los médicos judíos proporcionaban a los jóvenes formación sanitaria. Las condiciones se recrudecen duarnte el invierno de 1942 con un mayor control sobre las actuaciones de la oficina de Bienestar Social. Es en noviembre de este año cuando nace ZEGOTA, el consejo judío en la clandestinidad, por iniciativa de la escritora Zofia Kossak-Szcuzucka. Irena es nombrada directora de la sección infantil, su nombre en clave es JOLANTA.


Pasa a compaginar dos empleos: el oficial y el clandestino. Su objetivo salvar del exterminio, dar refugio, facilitar la huida y construir una vida en el lado ario. Para sacarlos del gueto (había un gran número de huérfanos) primero había que cuidarles y darles de comer. No había garantías de que saliera bien. A veces a las familias les costaba entregar al niño, resultaba durísimo a las madres que tenían previamente que prepararlos para su nueva identidad. Los bebés se sedaban, se encondían en cajas, se trasladaban en furgones de productos desinfectantes. Otros eran transportados en sacos, cartones, cestas. Los niños más mayores utilizaban las alcantarillas, las casas pegadas a la zona aria. A los salvados había que conseguirles un acta de nacimiento, o un documento de identidad en el caso de los adultos. Cambiar a menudo de domicilio era muy importante para no despertar sospechas entre los vecinos. El primer domicilio era el más importante, allí se adaptaban a un nuevo entorno. De allí pasaban a familias polacas de todo el país, hospicios o conventos religiosos: " no hubo sacerdote o monja que me negara a salvar niños judíos: al contrario, me ayudaron hasta el final de la guerra arriesgando su vida y la de los que les rodeaban". Los más pequeños eran los que mejor se adaptaban.


En enero de 1943 comienza la insurrección del gueto, Jolanta y los seguidores comprometidos con Zegota montan guardia cerca de sus muros, organizando puestos de ayuda y nuevas vías de fuga a través de sótanos de casas vecinas para ayudar a los que escapaban del infierno, pues ya fue imposible poder entrar. El 16 de mayo de 1943 el barrio judío había dejado de existir.



Mientras todo esto tenía lugar, Irena también trabajaba pensando en el futuro de los niños. Si un día la devastación acababa, tenían que reencontrar su identidad, a sus seres queridos supervivientes. Conforme se desarrollaba su labor salvadora, elaboraba una guía con nombre, apellidos y direcciones. Se componía de un montón de trocitos de papel de seda enrollados como un carrete. Irena lo tenía siempre en casa, a mano por si el peligro llamaba a la puerta. Este momento llegó estando reunida con Janina Grabowska quien se haría cargo del valioso documento, mientras Irena era detenida y conducida a la prisión de Pawiak .


En ningún momento de su interrogatorio y su tortura se tuvo conocimiento de la importancia de su captura, sólo interesaban sus conexiones. La sentencia fue de fusilamiento. En el exterior Zegota intentaba por todos los medios su rescate, ya que era la única que podía descifrar el paradero de los niños. El 20 de enero de 1944 mientras era conducida a otro edificio fue puesta súbitamente en libertad. Zegota había logrado mediante soborno que fuera fusilada tan solo sobre el papel. Se le proporciona nueva identidad y pasa a la clandestinidad. Ahora ella y sus protegidos tenían que esconderse. Tras su fuga el rollo de tiras de papel se guardó en un tarro de cristal y se enterró en el jardín de una de las mediadoras.



Irena Sendler vivió el levantamiento de Varsovia en la zona Mokotow. La ciudad fue liberada el 17 de enero de 1945. La lista descifrada fue entregada al director del Comité Central de Polonia, Adolf Berman y empezó la tarea de buscar a los niños salvados y a las familias que los cuidaban para en caso de ser posible devolverlos a sus padres o familiares aunque fueran lejanos. Si habían quedado huérfanos se les alojaba de forma temporal en hospicios. Un número considerable fue trasladado a Palestina. Sin embargo los problemas psicológicos eran inevitables, los padres adoptivos también sufrían pues les resultaba muy duro separarse de ellos, a muchos se les había ocultado su origen, era difícil contar toda la verdad. Otros viven con la pesadilla de sus recuerdos y un sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido. Se calcula en 2500 niños y gran cantidad de jovenes los que pudieron ser salvados por Irena y sus colaboradoras, mujeres valientes y sacrificadas si bien las dotes de organización y de cohesión la hicieron imprescindible para el éxito de una misión para la que no solo bastaba con buena voluntad. Muchos de los eslabones de la cadena no se conocían entre sí.

En 1965 recibó la medalla "Justa entre los gentiles", pero tristemente solo en el año 1983 las autoridades polacas accedieron a que viajase a plantar su árbol en la Avenida de los Justos. El 26 de julio de 2003 se le concede el premio Ian Karski.

A pesar de este extenso resumen el libro de Anna Mieszkowska nos habla de aspectos de Irena Sendler que no he mencionado. Su vida privada, sus matrimonios, sus hijos (propios y adoptados), como influyó la vida clandestina en su propia vida. Como fue su vida tras la liberación hasta su muerte el 12 de mayo de 2008. Invito por tanto a su lectura para comprender su enorme valía.



"Irena Sendler recuerda como Janusz Korczak se entregó a la muerte con los niños de su hospicio. Aunque estaba ya muy enfermo, mantenía la cabeza alta, sin dar muestras de temor, aparentemente tranquilo: "Subió al tren por la parte de delante. Llevaba al más pequeño en brazos y a otro de la mano. Los habrá que cuenten otra versión de la historia, pero nadie se equivoca. Tenga en cuenta que el camino del hospicio a la plaza de trasbordos era largo, se tardaban cuatro horas en recorrerlo (...) Los niños iban vestidos de domingo. Llevaban un uniforme de dril azul. Iban de cuatro en cuatro, a paso ligero, sin detenerse, con dignidad, hacia la plaza de trasbordos, la plaza de la muerte (...) Nada de lo que viví en la guerra me dejó tan impresionada como aquello. Ni las torturas de Pawiak, ni la Gestapo en Aleja Schucha, ni los jóvenes moribundos del hospital en el que era enfermera tras el levantamiento del gueto"



domingo, 6 de junio de 2010

Raymond Isidore y su catedral



Raymond Isidore y su catedral
Edgardo Franzosini
Editorial Minúscula
ISBN 84-95587-09-2

Hay algunos libros publicados por Minúscula que son desde su título o en su sinopsis como un misterio que se nos ofrece a descubrir.



Edgardo Franzosini ganó con este libro el premio L´Inedito-María Bellonci en 1995. Se trata de una vida imaginaria, un tipo de narración en el que biografía y fantasía se dan la mano. Uno de los repesentantes de este tipo de literatura fue Marcel Schwob autor de Vidas Imaginarias (1896) libro de relatos biográficos en el que citando a Borges "inventó un método curioso. Los protagonistas son reales, los hechos pueden ser fabulosos y no pocas veces fantásticos. El sabor peculiar de esta obra está en el vaivén". Esto es lo que tenemos en esta obra, un vaivén entre un personaje real Raymond Isidore y su famosa catedral: La Maison Picassette, y unos pocos datos para levantar toda una biografía imaginaria.

Este libro sugestivo consigue atrapar al lector no sólo por la naturaleza del personaje principal, sino por su otro protagonista: la catedral de Chartres. El eje que configura el libro y que a mi me parece muy bonito es el momento en que la catedral de Chartres se queda ciega.

Pero vayamos por partes: Raymond Isidore nace en 1900 en el seno de una familia humilde de fundidores. En su infancia pierde la vista y hacia 1911 la recupera de forma sorprendente. Este episodio es narrado por Franzosini de un manera muy hermosa situando la accion dentro de la catedral:

"abrió de par en par los apagados ojos y lentamente empezó a distiguir , además del esplendor confuso de los colores, las imágenes de la vida de San Silvestre"

Toda la vida de Isidore es completamente humilde: sus trabajos, su matrimonio, su casa hecha con sus propias manos: una casa simple, formada por piezas alineadas una tras otra y de una sola planta a la que dedica todas sus horas libres.....y todo dentro del más absoluto anonimato.
Dos acontecimientos importantísimos tienen lugar en 1935, por una parte un cambio de trabajo le lleva a ser guardián del depósito de residuos de su ciudad; por otra, las señales inequívocas de guerra en Europa:

"un atardecer, la mirada de Raymond recorría el cuerpo gigantesco de aquella montaña de basura, de los pies hasta la cumbre ya inaccesible (...) Mientras tanto la luz del día palideció del todo, la luna se elevó alta, y a Raymond le pareció como si sobre los flancos oscuros de la montaña alguien hubiera encendido una capa resplandeciente y palpitante, si bien cubierta de amplios agujeros. Este destello se debía a los fragmentos de vajilla, a las esquirlas de botella que constelaban las laderas de la montaña y que trazaban los perfiles brillantes de figuras insinuadas"

La ciudad de Chartres se prepara para lo que está por venir. La mayor preocupación fueron las vidrieras de la catedral y se inició con la colaboración de todos los vecinos el traslado de sus diez mil figuras "con paciencia infinita". Franzosini lo narra de una manera preciosa:

"La operación fue posible, por otra parte solo gracias a la contribución de la ciudad entera. Carniceros, panaderos, armeros, peleteros, carpinteros, posaderos, cambistas y todo el que ejercitase cualquier arte, negocio u oficio, se afanaron en poner a salvo y en mantener inactas aquellas obras de vidrio historiado que sus progenitores, entonces todavía reunidos en corporaciones, habían donado a la catedral"

En este momento el escritor coloca a nuestro personaje entrando en la catedral y descubriéndola desolada y apagada....como ciega tras unas vidrieras opacas. Acordándose de su propia ceguera Raimond Isidore engendra la idea de la Maison Picassiette, compensar el daño, agradecer la gracia. Día tras día en el mayor de los secretos amontona platos, tazas, cuencos y escudillas reduciéndolos a añicos, limpiándolos de suciedad y clasificándolos...Es una época convulsa, sus problemas oculares y también psicológicos lo inhabilitan para el servicio militar...Raimond se encierra en su casa renunciando a su empleo para recrear allí rosetones y vidrieras que devolvieran a Chartres sus ojos.

Son varias las anécdotas que Franzosini desgrana a lo largo de la narración, como pequeños trocitos de certezas pegados con imaginación. Isidore tardo 26 años de su vida en su proyecto y utilizó aproximadamente 15 toneladas de fragmentos de vajilla y cristal con las que cubrió suelos y paredes, mobiliario y hasta pequeños objetos. Era un hombre sin cultura, practicamente analfabeto y sin ninguna noción de arte o diseño, ni siquiera hacía un dibujo previo que le sirviera de guía en la ejecución de los mosaicos. Sus motivos van desde las flores hasta finalmente los paisajes y los grandes murales que poco a poco se fueron depurando y complicando.


Hoy la Maison, llamada también la otra Notre Dame de Chartres es monumento de interés histórico, declarado así por el Gobierno francés desde 1982 y abierta al público. Por ella pasan al año miles de personas.

Al acabar las páginas de este extraño libro no sé si estar más agradecida a Franzosini por su forma de narrar o a Raimon Isidore por su vida, por esa demostración palpable de que cada ser humano, no importa lo que diga la lógica, es único, mágico e impredecible.


jueves, 25 de febrero de 2010

EL PALACIO DE LA MEMORIA DE MATTEO RICCI. Jonathan D. Spence




El 14 de enero de este año se inauguraba , por parte de Benedicto XVI , en las salas del Vaticano y con la asistencia de numerosos embajadores , la exposición “En las cumbre de la historia P. Matteo Ricci (1552-1610)”. La noticia me trajo a la memoria el libro del gran sinólogo Jonathan D. Spence y de su libro El Palacio de la Memoria , un título que atrae inmediatamente la mirada.
El libro de Spence es mucho más que la vida de Matteo Ricci. Si bien su figura es el hilo narrativo, lo que Spence nos permite es comparar China y el occidente católico durante el siglo XVI en muchas de sus facetas como el comercio, los viajes navales, el desarrollo científico, las relaciones y rivalidades entre portugueses, españoles, chinos y japoneses. De tal manera que el breve comentario que voy a realizar de la obra es sólo una invitación a su lectura y se centra en la figura de este singular embajador y su modelo de acercamiento a una civilización milenaria.
Matteo Ricci nace en Macerata en 1552 convirtiéndose en novicio de la orden de los jesuítas en 1571. El plan de estudios de la orden, organizado en 1566 era muy estricto, en el nivel inicial de la Facultad de Lenguas, nuestro protagonista tenía 21 años, además de la gramática detallada del latín (se esperaba que los alumnos hablasen entre ellos en esa lengua), tenía iniciación de griego, retórica, poesía e historia. Terminados estos cursos se pasaba a la Facultad de Artes con estudios de lógica , metafísica, filosofía moral y matemáticas. Con su terminación se tenía acceso a Derecho, Medicina, y Teología (la escolástica, histórica, canónica y Sagradas Escrituras).
La Regla daba gran importancia a la memoria recomendando que el estudio se vinculara al instinto competitivo que todo joven tiene por naturaleza. Tal vez fuera este instinto el que le llevara a desarrollar su propio sistema personal de “lugares de la memoria”. El sistema no era novedoso ya que numerosos libros hablaban de esta materia: tratados como Ars Memorativa, o autores como Host von Romberch, Guglielmo Grataroli y su sistema tripartito de lugar, objeto y figura. Este sistema que hoy en día parecería inaprensible y abstracto, permitió a Ricci desarrollar una habilidad que le posibilitó el aprendizaje de una lengua por la que lejos de sentirse intimidado, se entusiasmó:

“Últimamente me he dedicado al estudio de la lengua china y le puedo asegurar que es completamente diferente del griego o del alemán. Al hablarla, hay tanta ambigüedad que hay muchas palabras que pueden significar más de mil cosas, y en muchas ocasiones la única diferencia entre una palabra y otra es la forma de pronunciarlas (…)En cuando a estas letras escritas, no podría creerse que existen si no has hubiera visto y utilizado, como yo he hecho.”

Las reglas para crear imágenes mnemotécnicas eran sencillas: 1.Deben de ser imágenes vivas. 2.Suscitar emociones intensas. 3.Su indumentaria debe dar claramente idea de la posición social, oficio, ocupación. 4. Distorsionar los rasgos, lo ridículo, cómico, el júbilo, el dolor. 5. Al ubicar imágenes en el espacio, éste será diáfano. El ojo mental debe recorrer el espacio entre una imagen y la siguiente con una distancia mínima de un metro.


Ricci estudió con cuidado los ideogramas individuales convirtiéndolos (si es preciso subdividiéndolos) en imágenes de la memoria. Tras cinco años en India y Macao, llega a China en 1583 obteniendo permiso para establecerse en Zhaoquing, aquí ya empieza a hablar sin interprete aunque escribe mediocremente. En 1595 habla con soltura y lee casi todo, escribiendo un libro de máximas sobre la amistad extraídas de diversos autores clásicos y padres de la Iglesia.


El objetivo de Ricci era introducirse en las élites gobernantes chinas mediante sus construcciones mnemotécnicas , pues sabía lo valioso que era para ellos la capacidad de la memoria. La superación de los exámenes gubernamentales superiores era una durísima prueba , a la que se enfrentaban jóvenes de las mejores familias , pues era un camino seguro a las élites del estado imperial chino. Por tradición ellos utilizaban pautas de repetición y recitación. Impresionando con estas dotes a los chinos esperaba despertar su interés por la cultura de la que era portador y a partir de aquí provocar su interés por Dios. A Matteo Ricci le motivaba un interés misionero pero en este caso dirigido a una clase dirigente que veía a todo extranjero como “huihui”, exótico.


No menos importante en ese puente que Ricci quería establecer eran otro tipo de ciencias como la Matemática y la Geografía. Durante cuatro años tuvo como profesor en el colegio romano a Christophorus Clavius cuyos Elementos de geometría de Euclides se publicaron en 1574. Hombre brillante que creía en el valor del conocimiento científico. Matemático y astrónomo excepcional había llegado a ser amigo de Galileo. Los jesuítas dieron mucha importancia a las ciencias para intentar competir con los colegios protestantes. Ricci resumiría gran parte de lo que Clavius le había enseñado y hubo una notable receptibilidad en las élites chinas hacia las ciencias occidentales (Qu Rukei, Qu Jingchun, Li Zhizao), no porque ellos no tuvieran una larga y compleja historia de investigación, sino porque Ricci ofrecía datos nuevos y perspectivas distintas.
Construyó un mapamundi con topónimos transcritos al chino del que se hicieron muchas ediciones grabadas en madera que tuvieron gran aceptación. Trabajó posteriormente en su mejora introduciendo los nuevos descubrimientos. Una versión en paneles independientes, ocupaba un lugar en el palacio del emperador Wauli en Pekín.
La técnica de la relojería causó impresión entre los chinos que no habían superado los relojes de la dinastía Song accionados por agua y arena. En cambio Europa entre 1570 y 1580 con los muelles helicoidales de acero , había progresado rápidamente hacia la miniaturización.


Respecto a sus ideas religiosas, en concreto el confucianismo, Ricci los vio en principio como conversos natos por sus ritos funerarios y ceremonias ancestrales, si bien , tenían una visión panteísta del universo. Sin embargo las aspiraciones de extensión del cristianismo en China se vieron muy recortadas. Tanto confucianismo como budismo estaban muy asentados y la labor didáctica de Ricci era sumamente difícil en la explicación de los dogmas, la muerte y resurrección de Cristo. En este sentido el culto mariano fue mucho más asequible.
Frecuentó a algunos de los intelectuales más sugerentes y de mayor talento de la época, en unos despertó admiración y en otros críticas incisivas.
Ricci presentó su interpretación sobre la sustancia del hombre que luego editó en Verdadero significado del Señor del Cielo. En 1608 , publica Diez disertaciones de un hombre paradójico , en donde en forma de diálogo , hace defensa del concepto cristiano de penitencia y toma posición ante las premisas budistas. De hecho debatió con el monje Sanhuai sobre el significado de la creación y la bondad innata de la mente humana. El letrado chino Yu Chunxi respondió a Ricci por carta acusándole de no leer detenidamente las escrituras budistas, y le envió una lista de lecturas fundamentales concluyendo que lo que Ricci únicamente demostraba , es que budismo y cristianismo se solapaban bastante en ámbitos de moralidad.


Matteo Ricci se enfrentó a un país complejo e inmenso en sus dimensiones, muchas veces sus movimientos se entorpecieron por la dificultad en comunicaciones, las relaciones con portugueses defensores de sus intereses económicos y la propia idiosincrasia del pueblo chino. Sus cartas tardaban hasta dos y tres años en llegar a Europa y la respuesta corría la misma suerte, igualmente hacer llegar cualquier libro u objeto. A esto se añadió en no pocas ocasiones la penuria económica.
Su éxito en la expansión del cristianismo en China fue tímida, si contemplamos las cifras con la basta población del país: unos 500 convertidos, 400 de ellos sólo en Pekín. Aunque la tarea rebasaba con mucho la vida de una sola persona, lo cierto es que dejó una huella que permitió el crecimiento posterior del cristianismo. En cualquier caso abordó su misión desde el respeto y el entendimiento intelectual. Tras su muerte en 1610 recibió el más alto reconocimiento para un extranjero, una sepultura en la capital concedida por el emperador en las cercanías del Templo de las Cinco Pagodas. Tal como Ricci escribe en su Historia:
“Ocurre a menudo, que quienes viven en una época posterior no pueden captar el momento en el que se originaron las grandes empresas o acciones de este mundo. Yo, que busco sin cesar el motivo de este fenómeno, no he podido hallar más respuesta que ésta, a saber, que todas las cosas (incluidas las que al fin consiguen triunfar poderosamente) son en sus comienzos tan pequeñas y de contornos tan imperceptibles que no es fácil convencerse de que vayan a engendrar asuntos de gran importancia”