domingo, 25 de septiembre de 2011

El señor Skeffington-Elizabeth von Arnim


El señor Skeffington-Elizabeth von Arnim
Editorial Lumen
ISBN 978-84-264-1698-8

Elizabeth von Arnim (1866-1941) nació en Australia, si bien a los tres años sus padres regresaron a Inglaterra donde recibió su formacion. En 1891 se casó con el conde Henning von Arnim, un aristócrata prusiano con quien se trasladó a Pomerania, en donde éste tenía su patrimonio familiar.
La experiencia del campo en Pomerania la expresó en su libro Elizabeth y su jardín alemán, que tuvo notable éxito con veintiuna reediciones en el año 1898. El libro es un canto a la naturaleza, la vida al aire libre y el amor a los pequeños seres que pueblan el jardín y el bosque. Ya en esta novela, se nos revela como una mujer cargada de ironía sobre su papel dentro del "hogar prusiano", y las atenciones que debe prestar al que no duda en apodar "el hombre airado".


Esta fina ironía se manifiesta también en el libro que nos ocupa, El señor Skeffington. Su protagonista, la bellísima Fanny Skeffington, tiene que hacer frente, tras una enfermedad, a la decandencia de su belleza y a la asunción de un estado de vida muy diferente del que hasta ahora había conocido.

"¿Debería dedicarse a las obras de caridad?. ¿Asistir a clase?. ¿Aprender idiomas?. ¿Interesarse por la situación europea, tal vez?. Deprimente. Muy deprimente. Pero ¿no era la aternativa a eso aún más deprimente, casi espeluznante? ¿Avanzar babeando ociosamente hacia la vejez, cubriendo a paso lento etapas de depresión y descontento crecientes, salpicadas-¡que divertido!-con episodios de reuma y sordera"

Fanny nunca ha sido una mujer resentida, ha jugado con el amor de los hombres, pero tras el divorcio del Sr. Skeffington, ninguno de ellos pudo inducirla a un nuevo matrimonio. La libertad y una posición holgada la han hecho vivir de espaldas a la realidad de su tiempo, en un mundo volátil, bello y encantador.....y en estos momentos el peligro reside en dar la espalda a su creciente deterioro, no admitiendo los signos que lo delatan.

"¿Qué podía haber más ridículo a los ojos de los demás que una mujer que armando un escándalo porque había llegado a la vejez y su belleza se había esfumado?. Sin embargo, ¿qué podía ser más trágico para esa mujer, que acostumbrada a ser hermosa toda la vida, descubría que sin la belleza no le quedaba nada a lo que recurrir?"



Es en esta ocasión de duda cuando decide visitar a los mejores de entre sus amantes, aquellos que con más cariño recuerda, los que le tributaban completa adoración, los que dejó caer para correr a otros brazos. Pero su encuentro con ellos, está cargado de sorpresas. El cambio físico de sus amantes la hace más consciente de su propio cambio. El camino que ellos han elegido en sus vidas habla de sus propias claudicaciones. ¿Dónde están los hombres a quienes amó?. Al mismo tiempo, su súbita aparición hace renacer en ellos viejos recuerdos de lo que era vivir bajo una pasión y compararlo con su lánguido presente. Eso incomoda, levanta suspicacias. Ellos han encontrado un sustituto que los aísla de los recuerdos. ¿Dónde lo encontrará Fanny?.

"Tantearía la situación hasta descubir algo decente que hacer con el resto de su vida, para que al menos no tuviera que morir sonrojada. Oh, no, no quería morir ruborizada. Y lo haría, sabía que lo haría si seguía a la deriva y no hacía un esfuerzo por dejar de poner mala cara y se apresuraba a devolver algo, al menos, de lo que debía por su existencia, su conservación, y todas las bendiciones que había recibido de la vida. Tantas bendiciones...."

Novela divertida, que plantea con humor temas importantes sobre el encuentro que toda persona debe hacer con su propio "yo" antes de enfrentarse al último tramo de la vida. Vierte de forma ágil y con humor lo que creo que son pensamientos de la autora, mujer increíblemente dinámica que tras el fallecimiento de su marido (1910), recorrerá varios países, siendo amiga de H.G.Wells, con quien mantuvo una relación amorosa, y volverá a contraer matrimonio con Francis Rusell de quien se divorciaría en 1919.
Finalmente Fanny Skeffington encontrará su camino en la última página del libro, su propia belleza como persona. Un último y brillante giro argumental que cierra un destino que de ninguna manera es ciego.

domingo, 11 de septiembre de 2011

José y sus hermanos: Las historias de Jaacob-Thomas Mann




José y sus hermanos: Las historias de Jaacob (I)
Thomas Mann
Ediciones B
ISBN84-406-9709-0


Thomas Mann es un autor muy conocido por los amantes de la literatura. Sus obras son continuamente reeditadas como ha ocurrido recientemente con Los Buddenbrook en la excelente edición de Círculo de Lectores. También son objeto de mimo editorial los títulos que se encuentran en el catálogo de Edhasa.
Hay otros textos de Mann que no han corrido la misma suerte que sus novelas y están más disgregados editorialmente, es el caso de sus ensayos: La guerra no está permitida publicada por Síntesis en 2009, Oid alemanes: discursos radiofónicos contra Hitler en editorial Península; Hermano Hitler de Globar Rhytm Press en 2007; Consideraciones de un apolítico en Capitán Swing en 2011....etc.

Faltaba sin embargo una obra clave de su narrativa: José y sus hermanos; una tetralogía compuesta por: Las historias de Jaacob, publicada en 1933; El joven José en 1934; José en Egipto en 1936 y José el Proveedor de 1943. Para muchos se trata de su mejor obra, no en vano le dedicó más de diez años y él mismo pensó que sería recordado por ella.
Como vemos Mann fue poco clarividente, al menos en la suerte que su narrativa ha tenido en nuestra lengua. Algunas de sus novelas entran en los planes de estudios universitarios, o como Muerte en Venecia son muy conocidas y adaptadas al cine, pero en el caso de José y sus hermanos se cierne el silencio.

Ignoro si antes de que Ediciones B la publicase, existían otras traducciones en nuestro país de la obra que ahora nos ocupa, no las he encontrado, por lo que para mí esta tetralogía se dió a conocer al público español con Las historias de Jaacob en el año 2000. En la actualidad esta edición se encuentra descatalogada. Los siguientes volúmenes se publicaron en 2003, 2008 y el último en 2011, todos ellos por la misma editorial con traducción de Joan Parra.

¿Por qué ha tenido este destino la tetralogía de Mann?. Creo que en parte puede deberse a que los temas bíblicos no gozan de gran consideración en nuestros días o no parecen muy atractivos. Sin embargo en el caso de tener unos mínimos referentes biblicos, enseguida nos damos cuenta de que el autor alemán eligió una de las historias más hermosas del Génesis; en ella está presente el amor (Raquel), el engaño (Labán), la huida, la pobreza y la prosperidad, el hijo amado (José), los celos y la rivalidad dentro de la familia, la venganza, el destino.....tantas historias dentro de una historia.
Mann no se sale del marco bíblico, pero dota a los personajes de una gran profundidad y detalle, vemos sus pensamientos, casi nos ponemos en su lugar, caminamos con ellos por el polvo, acampamos bajo sus tiendas, observamos con ellos las estrellas, nos asomamos al pozo insondable de las generaciones.

"se sentía como si anduviese por un suelo transparente, formado por una infinidad de capas de cristal que se apilaban hasta la hondura insondable, iluminadas por lámparas que ardían entre ellas. Y mientras tanto él, Jaacob, el presente, caminaba por arriba, sumido en las historias de su carne, y miraba a Esaú, el maldito por culpa de un ardid, que igualmente caminaba de nuevo junto a él."

A pesar de mi entusiasmo (es evidente que me ha gustado), también tengo que apuntar para los que no hayan leído nada del autor alemán que no se trata de una escritura fácil, sobre todo al principio. Yo diría que son cerca de las cien primeras páginas que incluyen un prólogo en el que Mann con toda su erudición trenza la mitología de Oriente Medio, la genealogía de Jaacob y sus reflexiones sobre el devenir del tiempo y las generaciones. Aquí es donde el lector poco avezado puede sucumbir. Pero al final quedamos agradecidos porque nos ha situado en la mentalidad de la época bíblica, en la tierra en la que se desenvuelven los personajes. Es el precio que hay que pagar por adentrarnos en un universo literario minucioso que nos transporta a los tiempos antiguos, una catedral de la palabra que hunde sus cimientos en esas páginas desalentadoras. Al final cerraremos el libro con placer, deseando comenzar el siguiente.....porque quien puede resistirse a semejante comienzo: "Hondo es el poco del pasado"

lunes, 15 de agosto de 2011

El diario de la felicidad (2) -Nicolae Steinhardt

Nicolae Steinhardt nació en 1912 en el seno de una familia judía. Su padre era ingeniero, estudió en la politécnica de Zurich en donde coincidió con Albert Einstein; por línea materna era pariente de Sigmund Freud. Estos detalles apuntan a un ambiente familiar cultivado. Desde niño se sintió atraído por el cristianismo, el libro que nos ocupa está lleno de pequeños recuerdos infantiles de la iglesia de Capra, las festividades ortodoxas, el sonido de las campanas. Siendo alumno del Liceo Spiru Haret es el único judío que asiste a clases de religión ortodoxa.

En 1932 se licencia en derecho y lo largo de esa década intenta acercarse al judaísmo aunque sus tentativas de integración acabarán en fracaso. Durante la Segunda Guerra Mundial, Rumanía es aliada de Alemania, por lo que soportó el trato y las privaciones de que fue objeto la comunidad judía. Tras la instauración del régimen comunista, y con la progresiva disminución de la libertad de expresión, Steinhardt fue expulsado de la abogacía y de la redacción de la Revista Fundatiilor Regale. En esta época se refugia en el peregrinaje por las iglesias de Bucarest y la lectura de teología y espiritualidad ortodoxa.


Como comentábamos en la entrada anterior una vez acabado el proceso Noica-Pillat, Steinhardt pasa a cumplir su condena. Ya en los interrogatorios de la Securitate conocerá compañeros sacerdotes de distintas creencias. Hay que apuntar que en 1948 el régimen comunista obligó a la iglesia greco-católica a pasarse a la confesión ortodoxa para evitar su dependencia de Roma. Sus bienes fueron confiscados por el Estado, sus iglesias entregadas a los ortodoxos y los monasterios clausurados. Por su parte la iglesia ortodoxa sufrió una purga de sacerdotes siendo sustituidos por agentes comunistas. Las cárceles se llenaron de sacerdotes acusados de perseverar en el catolicismo y conspirar al servicio del Vaticano.


Al conocer los doce años de sentencia, Stenhardt en su celda de la Securitate pide a su compañero ser bautizado:"le digo que es imposible que pueda resistir hasta el final", "todas las celdas de las cárceles están repletas de clérigos, pero en general tienen miedo". Será en la prisión de Jilava (celda 34) donde se cumplan sus esperanzas, tras pasar una huelga de hambre:


"la celda 34 es una especie de túnel oscuro y largo, como una pesadilla. Es una cueva, un canal, una entraña subterránea, fría y profundamente hostil, una vida yerma, un cráter de volcán apagado, una imagen bastante lograda de un infierno descolorido. En este lugar siniestro hasta la irrealidad iba a vivir los días más felices de toda mi vida. ¡Qué feliz pude ser en la celda 34!."


Allí encuentra al padre Iuliu, al padre Nicolae, el madre Mina y monjes de Besarabia. Es en esta celda donde recibe su primer catecismo. Al querer ser bautizado, él elige sin dudar la confesión ortodoxa. Sin embargo los greco-católicos asisten como homenaje a su fe, es allí donde promete luchar por la causa ecuménica.


El cristianismo para Steinhardt es el riesgo absoluto y la contradicción. No ofrece ninguna certeza, sólo incertidumbre. Su paradoja consiste en que de una parte debemos de ser felices y de otra sentir profundamente la desgracia de la condición humana. Se debe estar convencido de la relatividad de las cosas y ser desprendido, pero al mismo tiempo tener firmes convicciones "¿Cómo se puede asociar sonrisa y gravedad?".


El cristianismo no es sólo una explicacion de la vida, ni un elevado código de comportamiento, ni un acto de obediencia ante el Único. Es mucho más, es el amor y el poder salvador del perdón, ninguna religión concibe la redención de los pecados más allá del camino lógico de la compensación. Dios es quien se sacrifica y esto provoca irritación en el orden y la razón. Se cae entonces en el extremo de negar a Dios Padre y reconocer sólo a Cristo como un símbolo del hombre y del prójimo, de los problemas humanos que en muchos casos se confunden con preocupaciones políticas; se elimina a Dios y se seculariza a Cristo. De tal manera que a aquel que nos ha creado a su imagen y semejanza le pagamos con la misma moneda: imaginándolo a nuestra imagen y semejanza. No podemos creer en un Dios que perdona, admitimos milagros materiales fantásticos, pero no podemos concebir el perdón.


El cristianismo pide que creamos en libertad y para colmo poniendolo difícil, con gusto por acumular obstáculos. Se nos pide que neguemos la evidencia y demos fe a un no-hecho. Pero el acto de crucifixión, como medita Steinhardt, fue en serio, ni los mismo apóstoles creían que iba a resucitar. Fue una catástrofe, el desconcierto, el fracaso.

La desesperación de la cruz evita que sea una patomima, el crucificado no se ha burlado de nosotros. Si no hubiera sido así se parecería más a un ritual, algo "digerible". Pero Dios no ha engañado a nadie, no ha pagado con sufrimiento aparente, se ha hecho semejante a nosotros también en la desesperación.



En la prisión de Gherla (celda 88), Steinhardt encuentra a curas de muchas confesiones. Se organizan clandestinamente misas interconfesionales: curas romano-católicos, uniatas, ortodoxos, pastores luteranos y calvinistas, predicadores adventistas...


"Nadie puede reproducir el esplendor de estas misas sin altar, sin incienso, sin órgano y sin objetos de culto. Las delgadas siluetas vestidas a rayas, las cabezas rapadas, los rostros pálidos, las palabras y los cantos murmurados para que no oigan los carceleros, crean una atmósfera que rivaliza en intensidad y en energía entusiasta con las más fastuosas ceremonias de las más majestuosas catedrales del mundo"


A su salida de la cárcel y tras la muerte de su padre, Steinhard intenta hacerse monje, pero su condición de detenido hace que ningún monasterio lo admita por temor a la Securitate. Finalmente en agosto de 1980 toma los hábitos en el monasterio de Rohia, haciéndose cargo de su biblioteca. Desde entonces y tal como dijo el día de su bautismo luchó siempre por la causa ecuménica y también por lograr la libertad, ya que para él la espiritualidad no puede respirar más que donde hay libertad y donde la virtud provenga de la libre elección. Cristo no pone condición previa y cuando llegamos a ser suyos no abandonamos la impureza por obligacion sino por una inmensa vergüenza.

En 1983 en uno de los registros que se le practicaron, se descubre su implicación en la difusión de la literatura rumana. Enviaba los libros a Radio Europa Liberá, emisora libre que radiaba programas en rumano desde Zurich.


Muere el 30 de marzo de 1989, pocos meses antes de la caída del muro de Berlín.


El libro está lleno de párrafos muy bonitos, pero cierro está entrada con uno de resonancia española (Steinhardt tenía una gran cultura) y que al mismo tiempo nos revela mucho de su autor:


"El cristianismo me mantiene con algo juvenil en mí; no estoy aburrido, no estoy decepcionado, no estoy asqueado, no estoy enfadado. A la presencia siempre viva de Cristo le debo el hecho de no pudrirme y no fermentar en un odio contra los demás y contra mí. Esta es mi suerte, inesperada, insospechada: que se me haya concedido creer en Dios y en Cristo, sabiendo, por otro lado, lo que ha dicho Unamuno: creer en Dios significa desear que exista y, además comportarte como si existiera.

Sólo porque soy cristiano me visita (a despecho de cualquier razón) la felicidad, ¡un extraño delirio!. Sólo gracias al cristianismo no deambulo (crispado y humillado) por callles diurnas y nocturnas de la ciudad, espacio proustiano descompuesto por el tiempo, y solo gracias al cristianismo no llego a ser también yo (como dice François Mauriac en Destinos) uno de esos cadáveres que arrastra, vivos, el agua de la vida; ni a contarme entre los que todavía no han entendido (Hechos 20,35) que hay más felicidad en dar que en recibir"

domingo, 7 de agosto de 2011

El diario de la felicidad (1) - Nicolae Steinhardt


El diario de la felicidad-Nicolae Steinhardt
Ediciones Sígueme
ISBN 978-84-301-1658-4


A pesar de la entrada en la Unión Europea de los antiguos paises del este, es muy poco lo que sabemos de su historia y cultura. Nuestro conocimiento de su rico fondo literario se va desgranando poco a poco, por editoriales emprendedoras que no dejan de sorprendernos con espléndidas recuperaciones.

Esta ignorancia es especialmente dolorosa en el caso de Rumanía, a pesar de que en nuestro país residan un buen número de sus ciudadanos.

La editorial Sígueme publicó en 2007 uno de los libros más representativos de su literatura contemporánea que se publicó a la muerte de su autor hacia 1991.


Es difícil catalogar "El diario de la felicidad". No es un diario en el sentido estricto del término aunque se estructura por lugar, año y mes, sin que estas entradas sean correlativas, sino como una especie de "collage" de los recuerdos del autor. A través de estos recuerdos vierte sus ideas políticas, religiosas, morales, comentarios puramente literarios, reflexiones íntimas, etc...con un fluir desordenado lleno de "flashbacks"; los fragmentos pueden tener diferente extensión. Al final nos queda una imagen con luces y sombras de la Rumanía de la segunda mitad del siglo XX y de la hermosa vida de Nicolae Steinhardt.


Tras la caída de Stalin en 1953, la liberalización de Khruschev tuvo en Rumanía una repercusión singular, su presidente Gheroghe Gheorghin Dej, favorito de Stalin se encontró en una situación incómoda; si bien se adhirió a la nueva corriente del Kremlin, lo cierto es que se deshizo de cualquier sombra reformadora que pudiera sustituirle. El desenlace de la revolución húngara favoreció posteriormente su posición mientras su discurso pasaba de proletario-internacionalista a nacionalista-patriótico, una manera de escudarse contra la política reformadora de Moscú. Este camino lo seguirá su sucesor Ceauçescu (1967).

Los años finales de la década de los 50 fueron durísimos en la persecución de intelectuales rumanos; aunque había escritores marginados, editoriales cerradas y profesores explusados de centros y universidades, los que no habían salido del país se reunían en cenáculos y salones literarios para dar conferencias y mantener debates. Eran sobre todo debates literarios, lecturas comunitarias de libros publicados en occidente. La situación se recrudecería en 1958 tras la concesión del Nobel a Boris Pastenak.


Nicolae Steinhardt fue detenido en 1960 en el proceso contra el grupo Noica-Pillat, acusado de leer y comentar libros de Constantin Noica, Mircea Eliade, Emil Cioran, escritores huidos a occidente. La lectura de sus obras estaba prohibida en Rumanía. A Steinhardt se le propuso ser testigo en la acusación de sus amigos, situación que el rechazó.

El proceso se saldó con 268 años totales de detención, pérdida de derechos cívicos y bienes. Steinhardt fue condenado a doce años, de los cuales cumpliría cuatro en las cárceles de Jilava, Aiun y Gherla. Fue liberado en la amnistía de 1964. Al negarse a ser informador, su vida y actos posteriores fueron objeto de la atención de la Securitate de manera que el conjunto de actuaciones (informes, notas, datos, fotos, llamadas telefónicas, cartas interceptadas y seguimientos) para su vigilancia llenan once volúmenes desde 1960 a 1989, cerrándose tres meses después de su muerte.

Desde su salida de la cárcel fue siempre incómodo al régimen, en uno de los registros que se le practicó estando ya en el monasterio de Rohia, se descubrieron libros de Ionescu, Cioran, Glucksmann, Bukovski, Sájarov, Solzhenitsyn y un largo etcétera.


Para Steinhardt sólo hay tres formas mundanas de salir del laberinto kafkiano, del universo cerrado, sea éste el campo de concentración, la prisión o el país-prisión. La primera opción (que el llama solución Solzhenitsyn) es considerarse a sí mismo muerto. Una vez que el hombre se considera así, ya no hay con que chantajearlo, ya nada le asusta o le atrae, ya no le queda nada, nada por lo que vender el honor, "no hay nada con que pagarle el precio de la traición". La segunda opción es la del inadaptado al sistema: el vagabundo, el que vive al día, de lo que cae, de naderías, de cualquier cosa. No entra al juego del sistema, se mantiene al margen de la sociedad y es inmune porque no hay nada que se le pueda quitar y nada que se le pueda ofrecer. La tercera vía es la del que no se da por vencido, sino que es la propia injusticia la que genera sus ganas de vivir. Cuando le derriban, desafía; cuando está perdido, ataca. Esta solución presupone una fuerza de carácter notable, una concepción militar de la vida y una resistencia moral y física de acero.

"El totalitarismo no es la materialización de una teoría económica, biológica o social, sino la manifestacion de una atración por la muerte"


El individuo siempre puede hacer algo, puede no cometer el pecado de la estupidez, puede actuar sin celo, posponer la acción, transformar la pereza en virtud, no sólo se puede ser un héroe o un santo, también con nuestra actitud podemos poner trabas a la injusticia. Muchos no lo hicieron. El mundo de la indiferencia es estéril: "no me importa", "no me preocupa", "paso".


"Pasaban de todo, de los padres, de sus padres, de su país, del ayer y del mañana, de Dios, de cualquier cosa; estaban hartos, aburridos, muertos. No los vencieron- pongo a Dios por testigo- sus vencedores no tuvieron ningún mérito, esperaban y este era su único sentido despierto, que los liberaran por fin del peso de la libertad".


Pero la sociedad sólo puede oponerse a la tiranía cuando ella misma es moralmente fuerte. La democracia para Steinhardt no puede prescindir de la moral. El derecho al voto no evita que mediante él se sancionen medidas inmorales. El sufragio universal puede introducir la tiranía. El sentimiento democrático es insuficiente, es una opinión política, puede cambiar en función de circunstancias, mientras dependamos de palabras la libertad "baila en la cuerda floja". La libertad no puede ser asegurada por ninguna ley ni tribunal pues la instancia judicial está creada dentro de un orden político, por lo que finalmente el garante de la libertad es el valor físico de los individuos. Por ello el fundamento del derecho se basa en la educación del hombre, de la opinión que se forme acerca de la honradez y la corrección. Hay que estar convencido de una sola palabra, un adjetivo: "honrado".


"La fe en la coexistencia de la libertad con el derrumbe de los principios constituye una broma o una inconsciencia".


Según Steinhardt hay tres hechos que marcan el siglo: la invasión vertical de los bárbaros, es decir de los sinvergüenzas que ahora ocupan los cargos directivos. La llegada al poder de los incultos y la traición de los hombres honrados que optan por posturas benévolas y hacen como que no ven....estos últimos son los más culpables.


He intentado entresacar las líneas principales de las reflexiones políticas que salpican "El diario de la felicidad", he obviado toda la experiencia carcelaria que se alinearía con otro tipo de testimonios literarios ya conocidos a través de los escritores del Gulag. En una segunda parte haré alguna referencia pues se tratará de sus reflexiones religiosas y en este sentido la cárcel será para Steinhardt una "escuela de vida".

domingo, 17 de abril de 2011

El médico perplejo-Robert S.Bobrow

El médico perplejo: Casos que la medicina (aún) no se explica
Robert S. Bobrow
Alba Editorial
ISBN 978-84-8428-304-5

Robert S. Bobrow hace un estudio divulgativo sobre los casos que la ciencia todavía con sus avances actuales no ha podido explicar. Lo hace desde el punto de vista médico, utiliza notable documentación y nos presenta lo que cuenta de una manera objetiva. Están agrupados los casos por tipologías: desde las poderosas convicciones que conducen a la muerte por vudú y brujería, pasando por la videncia, la fijación y predicción de la propia muerte, el inconsciente colectivo, los casos de reencarnación, las voces premonitorias, el déjà vu, la capacidad de hablar lenguas bajo hipnosis y otras manifestaciones imposibles de explicar.


No es un libro fácil de leer porque el autor no quiere caer en el fenómeno sobrenatural y por ello los casos que relata están muy detallados, comentando las investigaciones llevadas a cabo para descartar sugestiones, engaños o impurezas en la realización de las pruebas. A pesar de todo ello el cúmulo de interrogantes que se abre es muy significativo, tanto que en los últimos años se están publicando numerosos artículos científicos sobre situaciones que años atrás no se habrían ni siquiera considerado: "La eficacia de la curación a distancia" Annals Of Internal Medicina (2000), "Diagnóstico hecho por voces alucinatorias" British Medicial Journal (1997) "Niños americanos que recuerdan vidas anteriores" The Journal of Nervous and Mental Disease" (1983), etc.....


Lejos de negar unas evidencias, que pese a no ser muy numerosas son lo suficientemente significativas, la comunidad científica empieza a hacerse preguntas, apuntar posibilidades y desde luego a considerar que lo que no sabemos es muy superior a lo que conocemos.

El autor del libro en su parte final se extiende bastante sobre el electromagnetismo del cuerpo humano (lo mismo que la tierra crea campos electromagnéticos al tener un nucleo central con alto contenido en hierro) y la relación existente entre las alteracioness medibles terrestres y la coincidencia en el tiempo de fenomenos inexplicables.


Cuando Robert S. Bobrow empezo a escribir el libro que nos ocupa, muchas personas: pacientes, pero también miembros de equipos médicos que hasta entonces habían silenciado casos "inexplicables" hablaron con franqueza sin temor a ser estigmatizados.

Se trata pues de un libro interesante que desde la seriedad plantea preguntas y apunta a la necesidad de hacerles frente cientificamente pero sin complejos.

"El hecho de que no entendamos las cosas no significan que no ocurran. Pasar por alto ciertos hechos u ocultarlos no es un avance científico"

jueves, 10 de febrero de 2011

La caja sucia:telebasura en España-Lorenzo Díaz



La caja sucia: telebasura en España
Lorenzo Díaz
La Esfera de los Libros
ISBN 84-9734-270-4


La caja sucia de Lorenzo Díaz presenta un análisis de los programas de entretenimiento desde 1998 hasta 2005 aproximadamente, que es el año de publicacion del libro.


Por el título se puede adivinar que los programas que se analizan son aquellos denominados "del corazón" y también los "reality show", ambos alcanzaron gran popularidad cuando se rompe el monopolio y las dos cadenas públicas tuvieron la opción o bien de mantener una programación de calidad (aún en medio de divertir/entretener) o bien competir con las cadenas privadas por la audiencia; en esta competencia entraban también las deficitarias televisiones autonómicas.


El éxito de este tipo de programas es por todos conocido y no sólo puede decirse que sus espectadores sean gente de baja formación, desocupados o adolescentes aburridos, lo cierto es que también es un producto consumido por gente estresada que cuando llega a casa quiere desconectar y alejarse de los mil problemas de la vida cotidiana.


Los contenidos televisivos no son intrascendentes, crean estilos de vida y concepciones del mundo y aunque podemos elegir, lo cierto es que el menú (salvo canales de pago) es muy limitado. Juega en nuestra contra el hecho de ser un producto barato, y son varios los gráficos que nos demuestran el coste de un capítulo de una serie de producción propia y un "realiy show" (cuadro pag. 27) con el agravante de que muchas de estas series acaban en fiascos de audiencia y tienen una vida fugaz (cuadro pag. 120)


El libro no es tanto un análisis del porqué ocurre, sino un compendio de la ingente programación de este tipo de temas, en contrapartida a otro tipo de opciones. También pone el punto de mira en los límites a los que se debe llegar y el lenguaje capcioso que se utiliza en ellos: "las malas lenguas dicen", "se cuenta que", "se rumorea que", el periodismo queda reducido al chisme vulgar y el equilibrio entre libertad de expresión y derecho al honor se hace difícil con leyes no suficientemente claras y por demandas que tardan mucho en solucionarse.


Este tema adquiere especial relevancia cuando por resultados de encuestas sabemos que son muchos los niños de hasta doce años que ven la televisión después de las diez de la noche consumiendo unos programas que no han sido pensados para ellos. Se utiliza como un "canguro perverso" que ocupa un lugar predominante en la socialización de muchos jóvenes que analizan el mundo a través de los valores prestados por la televisión acompañados por una imagen emocional y sin parámetros contextuales que nos ayuden a comprender el hecho, simplificando así el discurso y por ello desvirtuando la realidad.


"es la hora de la telebasura y de las horas de televisión que se tiran a la basura. Desconocemos la fecha de su nacimiento y vemos difícil fijar la de su defunción, pero emergerían esperanzas si se creara una ley adecuada al fenómeno concreto que nos ocupa. Hace años que todos los agentes implicados en los medios - o afectados por ellos-descuidamos los motivos por los que el medio público nació: informar al mundo con libertad, recibir información contrastada, entretener a través del espectáculo, servir un tiempo de ocio, dar voz a los sin voz...., todo ello dentro de un debate público anclado en el respecto. Se invierte más económicamente, en programas donde la voz se presenta como la de auténticos animales, que en plataformas de debate donde se utilice la razón aristotélica que distingue lo justo de lo injusto. Aquellos que venden de forma obscena su intimidad, aquellos que comercian con ella para elevar audiencia -y con ella sus ingresos- y aquellos que la consumimos, contribuimos a banalizar los valores que han costado siglos conquistar y reconocer: la intimidad, el respeto y educación"
MARILO MONTERO, periodista.

sábado, 8 de enero de 2011

Semmelweis-Louis Ferdinand Céline


Semmelweis-Louis Ferdinand Céline
Marbot ediciones
ISBN 978-84-936411-7-7

Louis Ferdinand Céline es conocido por su novela Viaje al fin de la noche publicada en 1931; poco antes se había graduado en Medicina, su condición de médico es también muy conocida, así como sus simpatías alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, de hecho es condenado por su colaboracionismo. En 1951 volverá a Francia para pasar los últimos diez años de su vida.
El libro que traigo hoy para comentaros es la tesis doctoral de Céline aparecida en 1924 y reeditada comercialmente en 1936. Se trata de un breve ensayo novelado de la vida de Philippe Ignace Semmelweis (1818-1865) padre de la antisepsia moderna.
El libro me ha reconciliado con Céline, no sé si con el Céline hombre (un poco creo que sí), o con el escritor, al que he de confesar abandoné en varias ocasiones en ese Viaje al fin de la noche que tanto desasosiego me causaba....quizá ese efecto secundario que produce su lectura era el que esperaba provocar, pues he de decir que Céline "dentro de los zapatos" de Semmelweis es igualmente como un puñetazo en medio del rostro del hombre....y si esta vez no lo he abandonado, es porque el biografiado es tan grande en sus virtudes como en sus defectos y no pude soltarlo hasta terminar.
Céline ya nos previene en el prefacio: "No hay nada gratuito en este bajo mundo. Todo se expía, tanto el bien como el mal, todo se paga tarde o temprano. El bien, por fuerza, resulta más caro"


Philippe Ignace Semmelweis nace en Budapest, su infancia y primera juventud no hacen presagiar su futuro. Abandonará su ciudad natal para estudiar Derecho en Viena, sin embargo quiso el destino que asistiera a una autopsia realizada por el gran Skoda, este momento cambió para siempre su destino, pues registró su baja en Derecho al poco tiempo de empezar, pasando sus estudios a Medicina.
Skoda y Rokitansky (que ocupaba la cátedra de anatomía patológica) fueron sus dos grandes maestros y supieron ver en él sus grandes potencialidades, y como no, sus grandes defectos, pues Semmelweis era brutal con todo e incluso consigo mismo, susceptible a las bromas, obsesionado, sin miramiento a las formas....humanamente torpe.
El 26 de noviembre de 1846 es nombrado maestro de cirugía. Lejos de establecerse con clientela propia, acepta la plaza como asistente de Klin, el cual dirigía uno de los pabellones de maternidad del hospital vienes. Klin, hombre mediocre intelectual y humanamente, lleno de engreimiento y suficiencia fue el escollo en el que Semmelweis se estrelló. Por otra parte la altura dramática a la que se vería enfrentado dejaron una honda huella en su espíritu.

"la sala de admisiones se convierte en una hoguera de ardiente desolación, en la que veinte familias lloran, suplican....y a menudo se llevan por la fuerza a la mujer o a la madre que habían traído. Casi siempre prefieren que dé a luz en la calle, donde los peligros son realmente mucho menores. Al pabellón Klin, en definitiva, solo van aquellas mujeres que llegan a estos últimos instantes sin dinero, sin apoyos, siquiera el de un brazo para sacarlas de aquel lugar maldito. En general son los seres más oprimidos, los más reprobados por las intransigentes costumbres de la época: son casi todas madres solteras"

Efectivamente según las estadísticas de la Comisión Imperial nombrada en 1846 el 96% de las mujeres que ingresaban en el pabellón Klin, morían al dar a luz por fiebre puerperal. Semmelweis se desespera, investiga, observa, busca, compara con otros pabellones con mejores resultados...¿por qué?. Su actividad no conoce límites, sus formas tampoco, algunos lo encuentran insoportable, "la causa que busco está en nuestra clínica y en ninguna otra parte".

Klin no le habla, la clase médica no oculta el odio que suscita. Las explicaciones que se dan para eludir un estudio a fondo de los hechos son de lo más diversas, llegando incluso al absurdo: las madres solteras están más deprimidas, el frio, la dieta, incluso la campanilla del sacerdote se suprime alegando que predispone a las parturientas a la muerte. Pero la verdad es tozuda, inclusive el parto en la calle ofrece más garantía que el hospital.
Tras una observación exhaustiva de todo y todos, Semmelweis propone el lavado previo de las manos por parte del personal antes de atender un parto pues había observado que los estudiantes provenían de la clase de autopsia.
En una carta Semmelweis escribirá: "Mi querido Markusovsky, mi buen amigo, mi dulce sostén, debo confesarle que mi vida ha sido infernal, que la idea de la muerte de mis pacientes me ha resultado siempre insoportable, sobre todo cuando se cuela entre las dos grandes alegrías de la existencia, la de ser joven y la de dar la vida."



Pero Klin y otros profesionales vieron en ello una vejación, un capricho ridículo, Semmelwis pierde los estribos y el 20 de octubre de 1846 es destituido.
Aunque daría a conocer sus teorías en un documentado libro titulado La etiología de la fiebre puerperal,al que dedicó varios años de su vida, sólo le llegó el silencio. Las grandes autoridades fueron ciegas, la inercia triunfa en todos los países, se le considera un extravagante.

La historia no acaba con este incidente, sólo he reseñado una parte de este pequeño pero poderoso libro, la glosa que hace Céline, de este genio fuera de su tiempo, acaba con su muerte. Por las circunstancias en las que ocurrió, su constante batalla frente al inmovilismo y las conclusiones que del final de su vida podemos extraer, os invito a su lectura.
Durante mucho tiempo el tema del parto ha sido para la mujer motivo de preocupación, creo que en la memoria colectiva subyacía el temor, como se puede ver muy fundado, de la posibilidad del fatal desenlace. Todos aquellos que hicieron posible su superación merecen nuestra gratitud; de entre ellos Semmelweis ocupa, por su lucidez y sufrimiento, un lugar de honor.

"Me encantaría que mi descubrimiento perteneciera al orden físico, pues no importa cómo explique uno la luz, eso no le impide iluminar, la luz no depende para nada de los físicos. ¡Mi descubrimiento, por desgracia, depende enteramente de los obstetras! con eso está todo dicho.....
¡Asesinos! así es como llamo yo a todos los que se oponen a las reglas que he prescrito para evitar la fiebre puerperal. Frente a ellos me levanto como adversario resuelto, ¡cómo debe levantarse un hombre ante los cómplices de un crimen! para mí no hay otro modo de tratarles que como asesinos. ¡Y todos aquellos que tengan su corazón en el lugar debido pensarán como yo! no son las maternidades lo que hay que cerrar para que terminen los desastres que ocurren en ellas, son los obstetras los que deben salir de ellas, pues son ellos los que se comportan como auténticas epidemias."